Finalmente, comenzó a hablar.
—Tenía diecisiete años cuando ocurrió.
Su familia vivía cerca de San Luis, en Misuri. Su padre era un hombre orgulloso que daba demasiada importancia a lo que los vecinos pensaban de él. Su madre había muerto cuando Josephine tenía doce años, y desde entonces la casa se había vuelto un lugar frío.
Una noche de invierno, un farol cayó cerca de las cortinas de su dormitorio.
El fuego se extendió rápidamente.
Josephine logró sacar a su hermana pequeña de la casa, pero cuando volvió para ayudar a una criada que había quedado atrapada, una viga ardiente se desplomó sobre ella.
Sobrevivió gracias a un vecino que la encontró entre los restos.
La criada también sobrevivió.
Josephine, sin embargo, pasó meses entre fiebres, operaciones y vendajes.
Cuando finalmente pudo regresar a casa, su padre apenas la miró.