Parte 2: Detrás del velo del viento de la montaña

Cyrus deshizo el último nudo.

La arpillera cayó lentamente sobre los hombros de Josephine y terminó deslizándose hasta el suelo.

Durante unos segundos, solo se escuchó el crepitar de la leña.

Josephine mantenía los ojos cerrados con tanta fuerza que le dolían. Tenía las manos apretadas contra el regazo y el cuerpo rígido, esperando escuchar aquellas palabras que ya conocía demasiado bien.

Monstruo.

Deforme.

Repugnante.

Había escuchado tantas veces aquellos insultos que ya no necesitaba ver los rostros de quienes los pronunciaban. Podía reconocer la crueldad en una respiración contenida, en una silla que se apartaba o en el silencio incómodo que seguía al descubrimiento de su rostro.

Cyrus no dijo nada.

Se inclinó, recogió el saco del suelo y lo dejó sobre una silla.

Después regresó frente a ella.

—Josephine, puede abrir los ojos.

Ella negó desesperadamente con la cabeza.

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