Parte 2: Detrás del velo del viento de la montaña

—¿Sabes algo? —le dijo—. Cuando era pequeña, pensé que tenía que esconder mi rostro para que los demás pudieran quererme.

La niña la miró con los ojos muy abiertos.

—¿Y ya no lo esconde?

Josephine sonrió.

—No. Porque aprendí que no tengo que pedir perdón por haber sobrevivido.

La pequeña se acercó y la abrazó.

Desde la puerta, Cyrus observó la escena en silencio.

Aquella noche, mientras cenaban, le tomó la mano por encima de la mesa.

—¿Alguna vez piensa en lo que habría ocurrido si yo no hubiera pasado por aquel pueblo?

Josephine reflexionó.

—Sí. A veces me pregunto qué habría sido de mí.

—Yo también.

Ella le acarició los dedos.

—Pero no quiero pasarme la vida pensando en lo que pudo suceder. Prefiero pensar en lo que hicimos con la oportunidad que tuvimos.

Cyrus sonrió.

—¿Y valió la pena?

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