Parte 2: Detrás del velo del viento de la montaña

Años después…

El tiempo transformó la cabaña.

El huerto se extendió por la ladera, las flores cubrieron el camino y una ampliación de madera añadió dos habitaciones a la casa.

Josephine se convirtió en una mujer conocida por su generosidad. Cuando algún viajero llegaba herido o una familia necesitaba ayuda durante el invierno, ella abría la puerta y preparaba una comida caliente.

Al principio, algunos vecinos evitaban mirarla directamente.

Con los años, muchos dejaron de hacerlo.

No porque las cicatrices hubieran desaparecido, sino porque comenzaron a conocer a la mujer que había detrás de ellas.

Josephine ayudó a una niña que había quedado con quemaduras tras un accidente doméstico. La pequeña lloraba cada vez que alguien la miraba, y su madre no sabía cómo consolarla.

Josephine se sentó junto a ella y le mostró la cicatriz de su mejilla.

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