Finalmente, susurró:
—Quiero dejar de tener miedo de que alguien me mire.
Cyrus asintió lentamente.
—Entonces empezaremos por ahí.
Un acuerdo diferente
Durante las semanas siguientes, Josephine fue descubriendo que la vida en las montañas tenía sus propias dificultades.
Había que acarrear agua, cortar leña, cuidar de las gallinas y preparar conservas antes de que el frío empeorara. La cabaña estaba lejos de cualquier vecino y el invierno no perdonaba los descuidos.
Cyrus nunca fingió que todo sería fácil.
Pero tampoco la trató como si fuera una criada que había comprado.
Una mañana, Josephine encontró sobre la mesa un documento.
Era el papel que Thaddeus Cooper había firmado en el pueblo.
Lo tomó con manos temblorosas.
—¿Por qué lo conserva?
Cyrus dejó el hacha junto a la puerta.
—Porque quiero que sepa algo.
Le mostró el documento y señaló las palabras que describían el acuerdo.