PARTE 2: EL SECRETO DE MÍA

—Clara, escúchame…

—No. Ahora vas a escucharme tú.

Mi voz tembló.

—Pasé meses preguntándome qué había hecho mal. Pensé que habías dejado de quererme. Después descubrí quién eras realmente.

Una lágrima descendió por mi mejilla.

—Y tuve que reconstruir mi vida sola.

Dante me observó con una tristeza insoportable.

—Me marché para protegerte.

Negué lentamente.

—Eso no fue protección. Fue abandono.

Durante varios segundos ninguno habló.

Finalmente, Dante susurró:

—Mi hermano había descubierto nuestra relación. Alguien de mi organización estaba vendiendo información a nuestros enemigos. Recibí fotografías tuyas entrando al hospital, saliendo de casa y caminando por la calle.

Sentí un escalofrío.

—¿Qué fotografías?

—Me dijeron que, si no desaparecía de tu vida, te matarían.

Lo miré fijamente.

—Podrías habérmelo contado.

—Creí que alejarme era la única manera de mantenerte viva.

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