Y una hija nunca debería tener que agradecer que le permitan vivir en su propia casa.
Debería saber, desde el primer día, que es amada.
Que es respetada.
Y que siempre tendrá un sitio en la mesa.
FIN.
Y una hija nunca debería tener que agradecer que le permitan vivir en su propia casa.
Debería saber, desde el primer día, que es amada.
Que es respetada.
Y que siempre tendrá un sitio en la mesa.
FIN.