PARTE 2: LA PRUEBA QUE SOBREVIVIÓ

Era tan pequeña que sus dedos apenas podían rodear uno de los míos.

Y, sin embargo, había sobrevivido.

—No quiero venganza, Sarah.

Mi voz tembló.

—Quiero que mi hija esté a salvo.

—Entonces eso será nuestra prioridad.

Aquella noche, por primera vez desde el ataque, dormí sin soñar con la cocina.

A la mañana siguiente, el detective Michael Bennett llegó al hospital acompañado por una investigadora.

Era un hombre alto, de cabello entrecano y expresión serena.

Se sentó frente a mi cama.

—Señora Elena, entiendo que está recuperándose de lesiones graves. Podemos detener la entrevista cuando lo necesite.

Asentí.

—Quiero contarles todo.

Durante casi dos horas relaté lo ocurrido.

Les expliqué cómo Julian llevaba meses exigiéndome que transfiriera la propiedad de la casa.

Cómo Evelyn insistía en que una mujer casada no debía tener bienes que su esposo no pudiera controlar.

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