TRES AÑOS DESPUÉS DEL DIVORCIO, MI EXMARIDO ME ENCONTRÓ BAJO LA LLUVIA… Y DESCUBRIÓ LA CICATRIZ QUE LE HABÍA OCULTADO

Pero ya no.

—Yo también lo espero para ti.

Nos sonreímos.

Y cada uno siguió su camino.

Aquella tarde empezó a llover.

No era una tormenta violenta como la de tres años atrás, sino una lluvia suave que oscurecía lentamente las aceras.

Caminé hasta una parada de autobús.

El olor del asfalto mojado me recordó el día en que Liang detuvo su coche negro delante de mí.

Recordé su voz ordenándome subir.

El ramo de jazmines.

La tarjeta para su nueva esposa.

El panecillo sin relleno.

Su expresión al descubrir mi cicatriz.

Pensé en la mujer que había sido aquella tarde.

Cansada.

Sola.

Convencida de que su vida estaba terminada.

Si pudiera hablar con ella, no le diría que algún día su exmarido descubriría la verdad y se arrepentiría.

Tampoco le prometería que el dolor desaparecería.

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