TRES AÑOS DESPUÉS DEL DIVORCIO, MI EXMARIDO ME ENCONTRÓ BAJO LA LLUVIA… Y DESCUBRIÓ LA CICATRIZ QUE LE HABÍA OCULTADO

—Mi papá decía algo así.

Sentí un nudo en la garganta.

—Tu padre sabía mucho de plantas.

—Mamá dice que tú también lo ayudabas.

—A veces.

Me miró con una seriedad inesperada.

—Gracias por ser amiga de mi papá.

No pude responder.

La abracé.

Y aquella tarde comprendí que algunas heridas no necesitan desaparecer para dejar de gobernarnos.

Un sábado de primavera recibí un paquete.

No tenía remitente.

Dentro había una maceta pequeña.

Un jazmín joven, con hojas brillantes y tres flores blancas.

También había una tarjeta.

Reconocí inmediatamente la letra.

«Esta planta procede de la primera línea experimental que cultivamos cuando aún trabajaba en el pequeño invernadero. Clara encontró las semillas guardadas entre mis viejos cuadernos. Pensé que debías tener una.

No como recuerdo de nuestro matrimonio.

Sino porque tú también formaste parte de aquello que hicimos bien.

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