TRES AÑOS DESPUÉS DEL DIVORCIO, MI EXMARIDO ME ENCONTRÓ BAJO LA LLUVIA… Y DESCUBRIÓ LA CICATRIZ QUE LE HABÍA OCULTADO

—Esto no es una simple disputa académica —advirtió—. Hay indicios de falsificación, amenazas y posibles delitos relacionados con un contrato público.

Luego me miró.

—Pero necesito que entiendas algo, Xia. Guardar pruebas durante años puede complicar la investigación. No debemos ocultarlo. Hay que explicar por qué lo hiciste y documentar las amenazas.

Asentí.

Por primera vez alguien no me prometía que todo saldría bien.

Solo me estaba explicando cómo intentar hacer lo correcto.

Esa misma tarde llamé a Liang.

Quedamos en una cafetería cercana a la universidad.

Cuando llegó, llevaba el rostro cansado.

—Clara me ha contado lo del contrato —dijo inmediatamente.

—Entonces sabes por qué tenemos que hablar.

Coloqué una carpeta sobre la mesa.

—Antes de mostrarte nada, quiero preguntarte algo.

Liang asintió.

—Si hace tres años hubiera ido a ti con pruebas de que Valdés estaba cometiendo un fraude, ¿me habrías creído?

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