Su esmoquin negro estaba sobre un sillón.
Lo levanté para guardarlo y revisé los bolsillos antes de enviarlo a la tintorería.
Encontré una moneda, un pañuelo y el pequeño libro donde había escrito sus votos.
Entonces introduje los dedos en el bolsillo interior.
Había un sobre color crema.
No tenía remitente.
Solamente llevaba escrito:
«Para Ian. Entregar después de la ceremonia. Urgente».
Lo abrí.
Adentro encontré una pulsera hospitalaria infantil, una fotografía y una hoja doblada.
La fotografía mostraba a una niña pequeña, de cabello oscuro y enormes ojos cafés, sentada en una cama de hospital.
Sostenía un dibujo de una pareja vestida de novios.
Debajo había escrito, con letras infantiles:
«Papá Ian, ¿cuándo me vas a presentar a Valeria?»
Sentí un escalofrío.
¿Papá Ian?
Mi esposo nunca me había dicho que tuviera una hija.