Tres semanas antes había perdido la tarjeta durante unos veinte minutos.
La dejé en el vestuario mientras cambiaba mis zapatos.
Cuando regresé, estaba encima de mi taquilla.
Recordaba haber pensado que alguien la había encontrado en el suelo.
Se lo conté.
La auditora anotó la información.
—¿Quién tenía acceso a ese vestuario?
—Personal del servicio. Cirujanos, residentes y enfermería.
—¿Incluida la doctora Montes?
—Sí.
Adrián no mostró ninguna reacción.
—Hay algo más —añadió la auditora.
En la pantalla apareció un documento de compras hospitalarias.
Se habían adquirido treinta unidades del modelo Vascor-X7 a una distribuidora llamada Meditex Europa.
El precio era casi el doble del habitual para dispositivos equivalentes.
—¿Qué tiene esto que ver conmigo? —pregunté.
La auditora pasó a otra página.
Ahí aparecía una aprobación técnica.
Con mi nombre otra vez.
Según el documento, yo había recomendado la compra.