—Lo entiendo.
La auditora proyectó el informe de Gabriel Fuentes.
—Doctora Salazar, ¿reconoce esta firma?
—Reconozco mis datos. Pero no autoricé el documento.
—¿Dónde estaba usted el día diecisiete, a las catorce treinta y siete?
Saqué mi agenda.
—En el quirófano 2. La operación empezó a las nueve dieciocho y terminó a las dieciséis doce.
El responsable informático intervino:
—Sus credenciales se utilizaron desde una terminal del área quirúrgica.
—¿Cuál?
—La estación de trabajo situada junto al quirófano 4.
Aquella información me hizo incorporarme en la silla.
—Yo no entré allí.
—Eso estamos intentando establecer —respondió la auditora.
Adrián deslizó una carpeta hacia mí.
Dentro había una fotografía del registro de accesos.
Mi tarjeta identificativa había sido utilizada para abrir la zona restringida a las 14:29.
—¿Le prestó su tarjeta a alguien? —preguntó la abogada.
—No.
Pero, apenas pronuncié aquella palabra, recordé algo.