EL NUEVO DIRECTOR ME DEGRADÓ EL PRIMER DÍA… Y ESA MISMA NOCHE APARECIÓ EN MI CASA COMO MI CITA A CIEGAS

Llamé a Adrián delante de ella.

Veinte minutos después, la auditora y el responsable de seguridad hospitalaria se presentaron en el almacén.

Yo permanecí en recepción.

No quería ofrecer a nadie una excusa para cuestionar la investigación.

A las cuatro y media, Julia volvió.

—Han detenido la retirada. Todo está inventariado y precintado.

—¿Y Clara?

—Furiosa.

Julia se sentó a mi lado.

—Hay algo que no te he contado.

La miré.

—El día que perdiste tu tarjeta, vi a Clara salir del vestuario. Llevaba algo en la mano. No le di importancia, pero cuando mencionaste lo de las credenciales…

—¿Estás segura?

—De haberla visto, sí. De lo que llevaba, no.

—Entonces declara exactamente eso. No añadas nada que no recuerdes.

Julia asintió.

En aquel momento comprendí la diferencia entre desear que alguien fuera culpable y poder demostrarlo.

Yo llevaba años compitiendo con Clara.

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