EL NUEVO DIRECTOR ME DEGRADÓ EL PRIMER DÍA… Y ESA MISMA NOCHE APARECIÓ EN MI CASA COMO MI CITA A CIEGAS

Sentí que me ardían los ojos.

Siempre había creído que mi madre murió llevando una vida tranquila, después de años de tratamientos.

Nunca imaginé que también había sufrido una injusticia profesional semejante a la que ahora amenazaba mi carrera.

Entonces comprendí algo.

—¿Ricardo conocía esta historia?

Mi padre asintió.

—Fue abogado del hospital antes de jubilarse.

—¿Y Adrián?

Mi padre bajó la mirada.

—Adrián es hijo de Tomás Lozano.

Aquel nombre me resultaba vagamente familiar.

—¿Quién era?

—El médico que intentó defender a tu madre.

El silencio llenó la habitación.

—Tomás murió hace cinco años —continuó mi padre—. Antes de morir dejó a Adrián una caja con documentos de aquella investigación. Ricardo me llamó hace dos meses para contármelo.

Me levanté de golpe.

—¿Organizasteis esa cita sabiendo quién era?

—Sabíamos que quería hablar contigo.

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