PARTE 2: LA CÁMARA QUE LO CAMBIÓ TODO

Esteban no respondió.

Durante unos segundos, solo se escuchó el pitido constante del monitor junto a mi cama.

Margarita fue la primera en reaccionar.

—¿Qué cámara?

La doctora Raquel la miró directamente.

—La que su hijo olvidó revisar.

Esteban palideció.

Yo mantuve los ojos cerrados.

No quería que supieran que estaba completamente consciente.

Raquel salió de la habitación y dos agentes entraron poco después.

Uno de ellos llevaba una carpeta.

El otro sostenía una tableta.

—Señor Esteban Ruiz —dijo el agente—, necesitamos hacerle unas preguntas.

—Esto es un accidente doméstico.

—Eso lo determinará la investigación.

Margarita comenzó a llorar.

—Mi nuera siempre fue inestable. Mi hijo solo intentaba cuidarla.

El agente reprodujo el video.

Primero apareció la cocina.

Luego Margarita cerrando la puerta.

Después se veía a Esteban detrás del cristal.

Mirando.

Esperando.

Y finalmente levantando la mano en una señal inequívoca.

La aprobación que yo había visto antes de caer.

La habitación quedó en silencio.

Esteban miró la pantalla.

—Ese video está manipulado.

Raquel negó lentamente.

—No.

Entonces levantó otro documento.

—Hay tres copias almacenadas automáticamente.

El rostro de Esteban cambió.

Pero todavía no sabía lo peor.

El segundo agente abrió la carpeta.

—También encontramos transferencias bancarias relacionadas con pagos a una empresa registrada a nombre de su madre.

Margarita dejó de llorar.

—Eso no significa nada.

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