El desconocido me pidió que fingiera que estaba durmiendo sobre su hombro durante el vuelo… pero cuando aterrizamos, descubrí que era el empresario más poderoso de México y que mi exmarido ya me estaba buscando.

Ahora Valeria comprendía la tristeza en sus ojos.

Agotamiento.

La forma en que miraba a Sofía, con una mezcla de ternura y dolor.

Alejandro nunca se recuperó del todo de aquella derrota.

Una hora más tarde, cruzaron las enormes puertas de una residencia en Bosques de las Lomas.

Valeria se quedó congelada.
No era simplemente una casa.

Parecía un complejo turístico privado.

Jardines perfectos.

Fuentes iluminadas.

Árboles antiguos.

Grandes ventanales que brillan en la noche.

Pero lo que más la impresionó no fue el lujo.

Hubo silencio.

No había música alta.

No se permiten fiestas.

Sin ostentosas muestras de exceso.

Solo paz.

Al salir del todoterreno, una mujer mayor salió apresuradamente de la casa.

Parte 3:
“¡Señor Alejandro!”

Buenas noches, Clara.

La mujer miró a Valeria y luego a Sofía.

Su expresión se suavizó al instante.

“No lo había visto sonreír así en años…”

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