Mi padre había intentado echarme de su casa para obligarme a renunciar a mi sueño.
Sin darse cuenta, me había dado el último empujón que necesitaba para construir una vida en la que ya no pudiera controlarme.
Y aquella pequeña llave, que al principio solo abría la puerta de mi apartamento, terminó representando algo mucho más importante.
La libertad de elegir quién podía entrar en mi vida… y quién ya no tenía derecho a hacerlo.
FIN.