Perdimos mucho dinero. Tu madre y yo conseguimos salir adelante, pero nunca recuperamos todo lo que habíamos perdido.
Guardé los documentos de aquella inversión porque, con el tiempo, descubrí que aquel hombre había utilizado el dinero de otras familias de la misma manera.
Entre esos documentos hay pruebas que podrían ayudar a varias personas a recuperar lo que les quitaron.
No sé si algún día alguien volverá a buscarlos. Pero, si lo hace, quiero que sepas que no tienes ninguna obligación de proteger a quien intente utilizarlos para su propio beneficio.
La familia no se demuestra guardando todos los secretos. Se demuestra haciendo lo correcto, incluso cuando duele.
Con todo mi amor, papá.
Me quedé mirando la carta.
Al fondo de la caja había una carpeta con documentos antiguos, nombres, transferencias bancarias y copias de contratos.
De repente, recordé una conversación que había escuchado meses atrás.