Todas las miradas lo seguían.
Cuando finalmente empezó, su voz apenas era firme.
“Hace unos seis meses, Jack y yo estábamos viendo una película pésima en su habitación”.
Una leve sonrisa cruzó su rostro.
“Jack insistía en que era una obra maestra. Definitivamente no lo era”.
Algunos de sus compañeros de clase se rieron entre dientes.
Theo continuó.
Acababa de llegar a casa después de otra cita médica. Sus padres aún no habían llegado. Recordé aquella tarde.
Los resultados de las pruebas no habían sido alentadores.
Los médicos estaban hablando de otras opciones de tratamiento, y Daniel y yo nos esforzábamos por mantener el optimismo.
Theo bajó la mirada hacia sus manos.
“Ese día, Jack me preguntó si hablaría en su funeral”.
Déjame respirar por un instante.
Daniel volvió a sentarse lentamente.
Theo soltó una risa temblorosa.