Dos semanas después, Elena llegó con una carpeta.
—Clara, encontraron algo importante.
Mi corazón comenzó a latir con fuerza.
—¿Qué cosa?
—El informe preliminar del accidente.
Abrí los documentos con manos temblorosas.
Los investigadores habían recuperado datos del vehículo que indicaban una velocidad muy superior a la permitida en aquella carretera.
También encontraron mensajes enviados por Viviana poco antes del choque.
«Si no llegamos a tiempo, perderemos el vuelo. Date prisa».
Me cubrí la boca.
—Sofía le pidió que condujera más despacio —susurré.
Elena me miró sorprendida.
—¿Cómo lo sabes?
Saqué mi teléfono.
—Porque mi hija me dejó un mensaje de voz aquella tarde.
Lo había escuchado una sola vez.
Nunca había tenido fuerzas para reproducirlo nuevamente.
Presioné el botón.
La vocecita de Sofía llenó la habitación.
—Mami, papi va muy rápido y tengo miedo. ¿Puedes decirle que vaya despacito? Te quiero.