La familia millonaria de mi yerno amenazó a mi hija… sin saber que su madre era coronel del Ejército

Él comenzó a enfadarse.

—Soy su esposo. Tengo derecho a verla.

La enfermera mantuvo la calma.

—Su esposa ha pedido privacidad. Debemos respetar su decisión.

Evelyn apareció poco después con un abogado.

Llevaba un abrigo color crema y un collar de perlas.

Se acercó al mostrador de enfermería como si estuviera entrando en uno de sus hoteles.

—Queremos hablar con la persona responsable de esta unidad.

Una supervisora salió a atenderla.

Evelyn explicó que Maya estaba pasando por una crisis emocional y que su familia deseaba trasladarla a un centro privado.

La supervisora escuchó.

Después respondió:

—Cualquier traslado debe basarse en criterios médicos y en el consentimiento correspondiente. La paciente puede participar en las decisiones sobre su atención.

Evelyn apretó los labios.

—Usted no entiende con quién está hablando.

La supervisora no cambió de expresión.

—Entiendo que estamos hablando de una paciente que necesita atención médica y privacidad.

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