Pero, cuando finalmente llega la hora de la verdad, hasta la mentira mejor construida tiene una grieta.
Solo hace falta encontrarla.
Y aquella noche, a las 2:27 de la madrugada, mi padre me entregó la llave.
Pero, cuando finalmente llega la hora de la verdad, hasta la mentira mejor construida tiene una grieta.
Solo hace falta encontrarla.
Y aquella noche, a las 2:27 de la madrugada, mi padre me entregó la llave.