—¿Quién le hizo las lesiones?
—Yo no…
Se interrumpió.
Su mirada se desplazó hacia la puerta.
Un agente acababa de entrar para comunicar que había novedades sobre el abogado.
Álvaro Mena había intentado abandonar Madrid aquella tarde. Durante las comprobaciones pertinentes, los investigadores encontraron indicios de que había mantenido comunicaciones recientes con uno de los intermediarios financieros identificados en el cuaderno.
No demostraba por sí solo su participación en los delitos investigados, pero justificaba nuevas diligencias.
Claudia comprendió que su abogado ya no podía garantizarle que todo desaparecería.
Y entonces pronunció las palabras que cambiarían el caso:
—Daniel dijo que, si tu padre no firmaba, haría que pareciera que había perdido la cabeza. Pero lo de las correas… eso fue cosa de otra persona.
—¿De quién?
Claudia apretó los ojos.
—Del médico.
6. La última mentira de Daniel
El doctor fue localizado esa misma noche.