Y desde entonces, cada noche antes de dormir, uno de los 2 la enciende. No para esperar milagros ni para olvidar lo que pasó, sino para recordar que una puerta abierta en el momento correcto puede cambiar 2 vidas, y que nadie debería tener que caminar en la oscuridad creyendo que no existe un lugar seguro al que llegar.
Una mujer llegó de noche a un rancho aislado con un burro cargado de sus cosas y rogó a un viudo que la dejara dormir en el corredor porque huía de su marido. Mientras tomaba café bajo la única lámpara encendida del valle, confesó que aquel hombre le había dicho que él mismo había matado a su primera esposa. El viudo entendió entonces que ella no huía para salvar su matrimonio, sino su vida. Si la escondía, el hombre que la buscaba podía llegar hasta su propia puerta.