## La mañana en que me enfrenté a mi padre
Encontré a Petar en el patio, partiendo leña.
Tenía sesenta y ocho años, la espalda encorvada y las mismas manos endurecidas que recordaba desde mi infancia.
Al verme, dejó el hacha apoyada contra el tronco.
—¿Qué haces aquí tan temprano?
Saqué el documento del bolsillo.
—Quiero que me expliques esto.
Lo leyó.
Durante unos segundos, su rostro permaneció inmóvil.
Después dobló el papel y me lo devolvió.
—¿Dónde lo has encontrado?
—En el baúl de Stoyanka.
Mi padre soltó un suspiro.
—Esa mujer guardaba demasiados papeles.
—¿Es verdad?
—¿Qué cosa?
—¿Me entregaste a ella para pagar tus deudas?
Petar miró hacia la casa.
Mi madre estaba junto a la ventana, observándonos.
—No utilices esas palabras.
—¿Qué palabras debería utilizar? ¿Que me casaste con una mujer de cuarenta y tres años cuando yo tenía diecinueve porque necesitabas dinero?