PARTE 2: EL HOMBRE QUE MI FAMILIA ENTERRÓ EN VIDA Y EL SECRETO DE LOS 32 MILLONES

Él me sostuvo por los hombros.

—Perdóname, Mateo.

Negué con la cabeza.

—No vuelvas a desaparecer sin decirme nada.

Mi padre sonrió débilmente.

—Intentaré no hacerlo.

Después miró a Nicolás, que había acudido con nosotros.

Durante unos segundos no dijo nada.

Luego se acercó a él.

—Tú debes de ser mi nieto.

Nicolás asintió.

—Eso parece.

Mi padre soltó una pequeña carcajada.

—Tienes la misma cara que tu padre cuando intentaba ocultar que había hecho alguna travesura.

Nicolás sonrió.

—¿Él era así?

—Mucho peor.

Por primera vez, todos nos reímos juntos.

Pero la reunión tenía un propósito.

Mi padre había recuperado parte de los documentos que habían desaparecido de Casa Santa Cecilia.

Los llevaba escondidos en una carpeta que había confiado a su antiguo amigo.

Entre ellos había una declaración firmada por un antiguo empleado de la clínica donde nació Nicolás.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *