—Mi padre trabajó con ella —dijo Mateo—. Cuando él enfermó, Clara evitó que perdiéramos la concesión que sostenía a 18 familias.
Lucía lo observó.
—¿Por eso aceptaste casarte conmigo?
—No sabía que eras su hija cuando te conocí.
Mateo se quitó la chaqueta embarrada.
—Llevo 6 meses viviendo aquí porque detectamos compras irregulares de terrenos alrededor de nuestros bosques. Alguien adquiría derechos de paso mediante sociedades pantalla. Quería saber quién vendía información desde dentro.
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Álvaro dejó varios documentos sobre la mesa.
Una de las sociedades compradoras estaba vinculada a un despacho utilizado por Beatriz.
Ernesto se sentó.
—Beatriz, ¿qué es esto?
—Una estructura fiscal. Nada más.
—¿Para vender la finca de Clara?
—Para salvar lo que queda de nuestra familia.
Lucía soltó una risa seca.
—Curiosa forma de salvar una familia: expulsando a una hija de su casa y decidiendo con quién debe casarse.