—Pensé que casarte conmigo te permitiría salir de esa casa y ganar tiempo.
—Decidiste por mí sin contarme la verdad.
—Sí.
—Eso también lo hacía mi familia.
Mateo bajó la cabeza.
—Sí.
No intentó justificarse.
—¿Y si quiero terminar con este matrimonio?
—Mis abogados prepararán lo que haga falta.
—¿Y las acciones?
—Son tuyas aunque mañana no quieras volver a verme.
—¿Y si no vendo la finca?
Mateo sonrió apenas.
—Entonces tendré una vecina difícil.
Lucía estuvo a punto de reír.
Aquella tarde Mateo se marchó al consejo. Lucía se quedó con la ficha 27 sobre la mesa y una carpeta capaz de cambiar 16 años de su vida.
No eligió a quién perdonar.
Eligió qué hacer.
Contrató a una abogada de Soria sin relación con su padre ni con Grupo Robles Verde. Bloqueó la venta de la finca, pidió una auditoría y reclamó la restitución de sus acciones.