Volví a casa después de seis meses fuera por una comisión militar y esperaba que mi esposa corriera a abrazarme.

—Precisamente por eso duele más.

Natalia cerró la carpeta.

—A partir de ahora, cualquier asunto relacionado con los bienes y documentos se manejará por las vías correspondientes.

Mauricio se rio nerviosamente.

—No tienen nada.

Laura levantó la mirada.

—Sí tenemos.

Sacó otra memoria USB.

Yo la miré sorprendido.

No era la misma.

—¿Qué es eso?

—La copia que nunca te enseñé.

—¿Por qué?

Laura respiró profundamente.

—Porque primero necesitaba saber si podía confiar otra vez en alguien.

Conectamos la memoria.

Había una sola grabación.

La fecha correspondía a varias semanas antes de mi regreso.

En la pantalla apareció nuestra sala.

Laura estaba sentada frente a Teresa y Mauricio.

Mi hermano puso unos documentos sobre la mesa.

Mi madre dijo:

—Firma y todo termina aquí.

Laura respondió:

—Andrés nunca aceptaría esto.

Mauricio se inclinó hacia ella.

—Andrés está lejos. Aquí mandamos nosotros.

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