AQUÍ ESTÁ EL VIEJO VESTIDO VERDE QUE SE BURLARON… HASTA QUE LA NOVIA DETUVO LA BODA Y DIJO: “NADIE SE MUEVE HASTA QUE SU MADRE SE PARA A MI LADO”

—Gracias por venir con ese vestido —susurró.

Me reí entre lágrimas.

—No tenía otro, hija.

Ella me sostuvo el rostro entre las manos.

—Entonces me alegro de que no hayas comprado uno nuevo.

La celebración continuó en un salón cercano.

Había mesas cubiertas con manteles blancos, centros de flores y platos que yo nunca había probado. Los invitados brindaban, conversaban y felicitaban a los novios.

Pero algo había cambiado.

Ya nadie me miraba como a una mujer que no encajaba.

Varias personas se acercaron a saludarme. Algunas querían escuchar la historia de Isabel. Otras simplemente me abrazaban.

Yo no me sentía importante por recibir tanta atención.

Me sentía agradecida porque, durante unas horas, había dejado de tener miedo de ocupar mi lugar.

Más tarde, mientras los invitados bailaban, Lara se sentó a mi lado.

Se había cambiado los zapatos por unos más cómodos y sostenía una copa de agua.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *