PARTE 2: LA FIRMA QUE NUNCA PUSE – BOGHTAT

Me levanté.

—Esta conversación ha terminado.

—Mamá, por favor.

—No voy a encubrir a nadie. Ni siquiera a ti.

—Puedo arreglarlo.

—Eso tendrás que demostrarlo ante las personas que correspondan. Yo no voy a retirar una denuncia ni a cambiar mi versión para protegerte.

Santiago se quedó sentado, con la carpeta sobre las rodillas.

Por un instante vi al niño que había llevado de la mano al colegio, al adolescente que se quedaba dormido en el coche y al hombre al que había ayudado durante quince años.

Quise abrazarlo.

Quise decirle que todo podía volver a ser como antes.

Pero entendí que consolarlo en aquel momento podía confundirse con absolverlo.

Y yo no podía hacer eso.

La investigación continuó durante varias semanas.

La abogada solicitó una revisión pericial de la firma y una copia certificada del expediente notarial. El banco mantuvo suspendidos los cambios relacionados con el fideicomiso mientras verificaba la documentación.

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