Pero Gabriel encontró algo inesperado.
El resort donde Bianca había caído pertenecía a una sociedad vinculada con Adrian.
Y una de las empresas contratistas había instalado cámaras temporales para supervisar las obras.
Las grabaciones oficiales entregadas al tribunal procedían únicamente del sistema de seguridad principal.
Nadie había solicitado los archivos de las cámaras de construcción.
Gabriel localizó al antiguo supervisor del proyecto.
El hombre conservaba copias de respaldo porque existía una disputa por pagos pendientes.
Una de ellas mostraba la terraza desde otro ángulo.
Mi abogado me visitó inmediatamente.
—Elena, encontramos algo.
Colocó varias fotografías sobre la mesa.
En ellas aparecía Bianca caminando hacia el borde.
Yo estaba a varios metros.
No la tocaba.
Después, Bianca se dejaba caer hacia una plataforma inferior que no era visible desde la entrada.
Sentí que me faltaba el aire.
—¿Está viva porque sabía dónde iba a caer?