La habitación 806: El secreto que Alejandro Salgado había ocultado durante trece años

Tampoco sobre un hombre rico que podía decidir el destino de los demás.

Había sido una historia sobre la verdad, la dignidad y el derecho de cada persona a elegir qué hacer con su propia vida.

Alejandro se acercó y se detuvo a su lado.

—¿En qué piensas?

Valeria sonrió.

—En que algunas puertas se abren demasiado tarde.

Él miró la fotografía.

—¿Y eso es malo?

Ella reflexionó unos segundos.

—Es triste. Pero no significa que debamos dejar de abrirlas.

Alejandro le ofreció la mano.

Valeria la tomó.

No porque sintiera que le debía algo.

No porque él hubiera descubierto el secreto de su familia.

Y tampoco porque creyera que el amor podía solucionar todos los problemas.

La tomó porque, después de todo lo sucedido, todavía quería descubrir quién era él cuando ya no había secretos que esconder.

Y esa vez, la decisión era completamente suya.

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