Durante un instante, pareció incapaz de sostenerse en pie.
—Pensé que había muerto —susurró—. Me dijeron que había fallecido después de una enfermedad.
Valeria sintió una mezcla de rabia y compasión.
—A ella le dijeron que usted había muerto.
Gabriel comenzó a llorar.
No intentó ocultarlo.
No se disculpó con palabras vacías.
Simplemente lloró por todos los años que había perdido.
Alejandro se quedó apartado, respetando aquel momento.
Después de un largo silencio, Gabriel miró a Valeria.
—¿Y tú quién eres?
Ella respiró profundamente.
—Soy Valeria. La hija de Mariana.
Gabriel se llevó una mano al pecho.
—Entonces eres la hija que ella tuvo después de mí.
Valeria asintió.
—Sí.
Él la observó con una mezcla de tristeza y ternura.
—No sabes cuánto deseé volver a verla.
Valeria no pudo abrazarlo inmediatamente.
Había demasiadas emociones mezcladas.
Pero tampoco quiso marcharse.