La habitación 806: El secreto que Alejandro Salgado había ocultado durante trece años

Tenía un jardín sencillo, macetas junto a la entrada y una bicicleta apoyada contra la pared.

Valeria se quedó frente a la puerta.

Alejandro estaba a su lado.

—¿Quieres que llame yo? —preguntó.

Ella negó con la cabeza.

—No. Esta vez quiero hacerlo yo.

Tocó.

Pasaron varios segundos antes de que la puerta se abriera.

El hombre que apareció tenía el cabello completamente blanco, el rostro marcado por los años y una expresión de cautela.

Pero sus ojos eran idénticos a los de la fotografía.

Gabriel miró primero a Alejandro.

Después a Valeria.

Y finalmente vio la carta que ella sostenía.

Su rostro perdió todo el color.

—¿Dónde conseguiste eso? —preguntó con voz temblorosa.

Valeria tragó saliva.

—Mi madre la guardó durante años.

Gabriel se apoyó en el marco de la puerta.

—¿Mariana está viva?

—Sí.

El hombre cerró los ojos.

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