Por la vida que Elena había ayudado a construir.
Y por la posibilidad de seguir viviendo sin sentir que cada momento de felicidad era una traición a su memoria.
Capítulo 14. El hombre que volvió a abrir la puerta
Pasaron otros seis meses.
La fundación había crecido.
El programa de apoyo a familias había ayudado a decenas de personas a cubrir gastos médicos, transporte y alojamiento temporal.
Valeria había conseguido establecer un sistema de control financiero más transparente.
Y Sofía había empezado a leer libros cada vez más largos, aunque seguía insistiendo en que Señor Oreja debía acompañarla a todas partes.
Alejandro y Valeria continuaron acercándose.
No se mudaron juntos de inmediato.
No se casaron de repente.
No tomaron decisiones importantes solo porque la historia parecía conducir hacia ellas.
Hablaron de sus miedos.