Pero esta vez no permitió que la intimidara.
—No estoy decidiendo por su familia —respondió—. Estoy revisando un presupuesto con dinero destinado a ayudar a personas que lo necesitan. Mi obligación es comprobar que ese dinero se utilice correctamente.
Beatriz soltó una risa despectiva.
—No tienes idea de cómo funciona este mundo.
Valeria respiró profundamente.
—Puede ser que no conozca todos sus códigos. Pero sé reconocer un documento que necesita explicaciones.
Terminó la llamada.
Después acudió a Alejandro y le contó lo ocurrido.
Él la escuchó.
—Lamento que haya tenido que hablarte así.
—No necesito que me protejas de cada persona que no esté de acuerdo conmigo —respondió Valeria—. Necesito que confíes en mi trabajo.
Alejandro asintió.
—Confío en tu trabajo.
Y lo demostró respaldando la revisión independiente.
La propuesta de Beatriz fue rechazada.
La fundación publicó criterios más estrictos para evaluar a sus proveedores.