El sobre seguía sobre la mesa.
—Necesito que me expliques algo —dijo él.
Valeria se puso el abrigo.
—Si se refiere al dinero, ya le expliqué de dónde salió.
—No me refiero al dinero. Me refiero a por qué crees que tu padre tenía una deuda conmigo.
Ella frunció el ceño.
—Encontré una nota. Decía que debía pagarle tres mil ochocientos dólares. También había una fecha y su nombre.
—¿Puedes mostrarme esa nota?
Valeria abrió su bolso y sacó una hoja doblada, amarillenta en los bordes.
Alejandro la tomó.
La leyó una vez.
Después otra.
Y, finalmente, se sentó en el banco del recibidor como si las piernas hubieran dejado de sostenerlo.
Valeria se alarmó.
—¿Se encuentra bien?
Él no respondió inmediatamente.
Sus ojos permanecían fijos en la letra de Javier Morales.
—¿Dónde encontraste esto?
—En una caja de herramientas que pertenecía a mi padre.