—No permitas que el dolor te convenza de que estar solo es lo mismo que estar a salvo.
Años después, cuando Javier murió, Alejandro encontró aquella misma frase escrita en el reverso de una fotografía.
La había conservado porque, aunque nunca lo admitió, aquellas palabras le habían ayudado a buscar terapia y a empezar a reconstruir su relación con Sofía.
Valeria se limpió las lágrimas.
—Entonces, ¿por qué me invitó a cenar?
Alejandro guardó silencio.
Después respondió:
—Porque cuando abrí la puerta y vi tu rostro, recordé a Javier. Y porque Sofía llevaba semanas preguntándome si algún día volveríamos a cenar con alguien que no trabajara para nosotros.
Valeria lo miró.
—¿Y eso qué tiene que ver conmigo?
—Todavía no lo sé.
Su respuesta fue tan honesta que ella no encontró nada que decir.
Pero quedaba una pregunta.