PART2 ; EL SECRETO QUE ESCONDÍA MI PROPIA FAMILIA

Le ofrecí ayuda profesional para tratar su problema con las apuestas, con una condición: debía asumir la responsabilidad por el daño que había causado y colaborar con la investigación.

Por primera vez en muchos años, nuestra familia tuvo que aprender que el amor no podía sostenerse únicamente con dinero.

Mientras tanto, Rosa decidió continuar trabajando durante un tiempo, aunque con condiciones laborales formalizadas, pagos transparentes y un canal independiente para presentar cualquier queja. También le ofrecí apoyo para que pudiera encontrar una vivienda más segura para ella y su hija, sin obligación alguna de seguir trabajando para nosotros.

Aceptó considerar la ayuda.

Pero rechazó cualquier trato que pudiera convertirla en alguien dependiente de mi generosidad.

—Yo quiero salir adelante con mi trabajo, señor —me explicó—. No quiero que Camila crezca pensando que tenemos que agachar la cabeza para que alguien nos ayude.

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