—Escúchame con atención, Yasmine. No lo confrontes. No te quedes sola con él. Voy a buscar ayuda y me aseguraré de que estés protegida.
Por primera vez en tres años, sentí que no estaba sola.
El secreto escondido en el despacho
A la mañana siguiente, mi abuelo llegó al hospital acompañado de un abogado de confianza. También se tomaron medidas para que mi seguridad no dependiera de Hisham.
Cuando el médico consideró que estaba en condiciones de hablar, conté lo ocurrido y pedí que se investigaran tanto mis sospechas sobre el accidente como las amenazas que había escuchado.
Mi abuelo me explicó entonces algo que yo desconocía.
Durante los últimos meses, él también había detectado movimientos financieros extraños en una de sus empresas. Había encargado una revisión de las cuentas, pero todavía no sabía quién estaba detrás de las operaciones.