EL SECRETO DEL OTRO BEBÉ

La miré sin poder creerlo.

—¿Así que nos obligaste a pasar por todo esto para protegerte?

Teresa no contestó.

Pero su silencio fue suficiente.

Alejandro se acercó a mí.

—Mariana, yo…

Levanté una mano.

—No.

Él se detuvo.

—Te creí capaz de engañarme —dijo con lágrimas en los ojos—. Te amenacé con echarte de casa. Humillé a Mateo. No tengo excusa.

—No la tienes.

—Estaba equivocado.

—No estabas equivocado solamente en tus sospechas, Alejandro. Elegiste convertir a nuestro hijo en un acusado antes de escucharme. Lo hiciste llorar para satisfacer tu orgullo.

Él bajó la cabeza.

—Lo sé.

—Ahora mismo no necesito tus disculpas. Necesito que me ayudes a encontrar al niño que me quitaron.

Alejandro asintió.

—Lo encontraremos.

—Y Mateo seguirá siendo nuestro hijo, independientemente de lo que descubramos.

Él miró al pequeño, que permanecía aferrado a mí.

—Sí —susurró—. Te lo prometo.

Por primera vez desde que comenzó aquella pesadilla, Alejandro se arrodilló frente a Mateo.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *