EL SECRETO DEL OTRO BEBÉ

La miré con asco.

—Yo confiaba en usted.

—Lo sé.

—Le permití sostener a mi bebé. Le permití cuidarlo. La consideraba parte de mi familia.

—Lo siento…

—¡No me diga que lo siente!

Alejandro se apartó de ella.

—¿Y por qué insististe en que Mateo se hiciera la prueba de ADN?

Teresa se quedó inmóvil.

—Porque hace unos meses encontré una carta.

El médico dejó de escribir.

—¿Qué carta?

—Una carta de Lucía. Había sido enviada a una antigua dirección de la familia. Decía que su hijo tenía derecho a conocer la verdad sobre su padre biológico.

Alejandro apretó los puños.

—¿Y no se te ocurrió contárnoslo?

—Me asusté. Pensé que si alguien hacía una prueba genética, descubriría el intercambio. Quería asegurarme de que Mateo fuera realmente hijo de la familia antes de decidir qué hacer.

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