Esteban, en cambio, no pareció sorprendido.
—Tiene derecho a estar enfadada —dijo—. Yo también estoy aquí porque tengo muchas cosas que reprocharle a mi hijo.
Lo miré con lágrimas en los ojos.
—Pues empiecen por decirme la verdad.
Esteban señaló el sobre que Mauricio todavía sostenía.
—Antes de abrirlo, debes saber algo. Hace doce años, la noche anterior a tu boda, alguien intentó impedir que te casaras con mi hijo.
Me quedé inmóvil.
—¿Quién?
Esteban me miró directamente.
—Tu propio padre.
Sentí que la sangre abandonaba mi rostro.
Mi padre había muerto ocho años atrás.
Y jamás me había contado que conocía a la familia Montenegro.
Capítulo 2. La carta que cambió mi matrimonio
Nos trasladamos a una sala de reuniones en la torre de oficinas.
Yo me senté junto a la ventana. Mauricio permaneció de pie, incapaz de mirarme. Patricia colocó una carpeta sobre la mesa y Esteban pidió que nadie nos interrumpiera.