EL SECRETO DE MI ESPOSO: DOCE AÑOS DE MENTIRAS

—¿Te pidió guardar secretos?

Mi hijo asintió.

—Me dijo que si te contaba lo del traje, te pondrías triste. Pero yo no quería que estuvieras triste sin saber por qué.

Lo abracé.

—Hiciste bien en contármelo. Nunca tienes que guardar un secreto que te haga sentir incómodo, aunque te lo pida alguien de la familia.

Emiliano apoyó la cabeza en mi hombro.

—¿Vamos a dejar de ser una familia?

Lo abracé con más fuerza.

—Pase lo que pase entre tu padre y yo, tú siempre vas a tener una mamá que te quiere. Y tu papá siempre será tu papá.

Aquella noche dormimos juntos en mi cama.

A la mañana siguiente, mientras preparaba el desayuno, encontré un mensaje de Patricia.

«Daniela, necesito verte. Hay algo sobre tu padre que Mauricio no conoce».

Me quedé mirando la pantalla.

Mi padre había muerto ocho años atrás, después de una enfermedad que se llevó sus fuerzas en pocos meses.

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