Sentí que se me aceleraba el corazón.
“Yo permití que usaran mi nombre porque pensé que podía recuperar lo que perdí. Después descubrí que alguien estaba inflando servicios y usando la empresa para cobrar trabajos incompletos.”
Papá hizo una pausa.
“Intenté salir.”
Miré a Mauricio.
“Pero me dijeron que, si hablaba, toda la responsabilidad caería sobre Mauricio porque las autorizaciones estaban ligadas a su usuario.”
La imagen tembló ligeramente.
“Entonces hice algo de lo que me avergüenzo. Intenté corregir los archivos por mi cuenta. Quise proteger a mi hijo.”
Cerré los ojos.
Otra vez.
Proteger a Mauricio.
Siempre Mauricio.
Pero entonces papá dijo algo inesperado.
“Y al hacerlo entendí que llevaba treinta años cometiendo el mismo error contigo.”
Abrí los ojos.
“Te hice pequeña para que tu hermano no se sintiera menos. Cada ascenso tuyo me llenaba de orgullo, Sandra. Pero cuando veía cómo Mauricio reaccionaba, fingía que no importaba.”