Mi hermano se burló de mi uniforme frente a toda su tripulación… sin imaginar por qué una almirante había subido personalmente a inspeccionar su buque

Fuimos hasta su oficina.

Dentro de un archivero metálico había una pequeña caja de seguridad.

Arturo la abrió.

El sobre seguía sellado.

Mi nombre estaba escrito al frente.

“Sandra”.

Sentí un golpe en el pecho.

—¿Mi padre escribió esto?

—Sí.

Rompí el sello.

Dentro había una memoria USB y una hoja doblada.

La nota decía:

“Si Sandra llega a ver esto, significa que ya no pude arreglarlo.”

Mauricio se sentó.

Yo conecté la memoria en una computadora aislada.

Había cuatro archivos.

Tres eran documentos.

El cuarto era un video.

Fecha: ocho meses atrás.

Abrí el video.

Papá apareció sentado en su estudio de Guadalajara.

Parecía diez años más viejo.

Miraba directamente a la cámara.

“Sandra, si estás viendo esto, seguramente ya descubriste la empresa.”

Mauricio se cubrió la boca.

Papá continuó:

“Tu hermano cometió errores, pero los documentos falsos no fueron idea suya.”

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