Volví antes a casa y encontré a mi mamá enferma cocinando con mis gemelos en brazos… mientras mi esposo y su madre descansaban como si ella fuera su sirvienta

Pero no era mía.

Sentí que todo encajaba.

Las preguntas sobre mis propiedades.

La búsqueda de documentos.

El interés repentino de Rodrigo por saber cuánto valía la casa.

Sus insistentes preguntas durante los últimos meses sobre mis ingresos, mis cuentas y las escrituras.

Yo había pensado que era curiosidad financiera.

Ahora parecía otra cosa.

Llamé inmediatamente a Adriana, una abogada que había trabajado conmigo en varios contratos de mi empresa.

No le conté toda la historia.

Solo lo esencial.

—Tengo una fotografía de una solicitud de crédito que parece contener una firma que no reconozco como mía.

Su respuesta fue inmediata.

—No firmes nada, no entregues documentos originales y guarda copias de todo. Mañana revisamos exactamente qué se presentó y ante quién.

—¿Pueden quitarme una propiedad con eso?

—No voy a especular sin ver el expediente. Una solicitud y una fotografía no prueban que un crédito haya sido autorizado ni que exista una garantía válida. Primero necesitamos verificar.

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